Dr. Jorge Carluccio
-¿Cuándo se genera el vínculo con la profesión?
Ingresé a la Facultad de Veterinaria como alumno en 1970 y me recibí el 4 de diciembre de 1975. Al año siguiente, empecé a trabajar con el Dr. Néstor Olhagaray
que era Profesor Titular de la Cátedra de Clínica Quirúrgica.
Ingresé a la docencia en el año 1976 como Asistente de la Cátedra de Cirugía. Trabajé en ésta hasta el año 1977, cuando renuncié por no estar de acuerdo
con el nuevo Plan de Estudios que impulsaba el entonces Decano interventor de la Facultad.
A partir de ese momento, quedé trabajando en el hipódromo con el Dr. Olhagaray. Como no me alcanzaba para mantener a mi familia, empecé a trabajar
en un frigorífico pesquero, Fripur, como Jefe de control de calidad.
Dado que no tenía tiempo para colaborar con el Dr. Olhagaray, empecé a trabajar por mi cuenta, en los ratos que podía. Al principio me costó mucho,
porque había muchos menos caballos que ahora.
Luego que cayó el Decano interventor en nuestra Facultad, aproveché un llamado a concurso de la Cátedra de Clínica Quirúrgica y reingresé a la docencia
en el año 1978.
En el año 1980 cambió el Plan de Estudios y se agruparon las cátedras relacionadas al equino: Patología y Clínica Médicas y Quirúrgicas, a la que se agregó
la de Equinotecnia, transformándose en el Departamento de Equinos. Permanecí desde entonces en el Departamento de Equinos, donde fui ascendiendo hasta
llegar a ser actualmente Profesor Titular del mismo.
-¿Con quienes comparte tareas?
El Departamento de Equinos lo integran el Dr. Ruben Acosta que es Prof. Agregado, la Dra. Adriana Medero, Prof. Adjunto, los Asistentes Dres. J. Inocente,
F. Gil y M. Cuns, los Ayudantes Drs. J. Mirazo y N. Bimson, Grados 1 y un numeroso grupo de Ayudantes Honorarios y el Enfermero Sr. Guillermo Dalmaud.
¿Qué tipo de equinos atienden en la Facultad?
Por lo general, a Facultad llegaban los caballos de los carritos, de los hurgadores que circulan en alto número, más de 5.000, por nuestra ciudad y casos de
equinos con diversas patologías que no se podían atender en otros lados.
Los animales de carrito no son tratados acorde a las reglas de bienestar animal, dado que deben trabajar tirando el carro por doce a catorce horas diarias
y por otra parte son alimentados con lo que los propietarios pueden recoger y clasificar de los residuos domiciliarios, panaderías o de las ferias vecinales.
Pocos pueden comprarles una ración balanceada o forraje, por lo que se acostumbran a comer diversos tipos de residuos, comiendo también bolsas de nylon
y otros materiales no digeribles, que se acumulan en su intestino, formando cuerpos extraños que lo obstruyen provocando cuadros de cólicos abdominales,
obstructivos que si no se operan, llevan a la muerte del caballo.
Cuando era estudiante y aparecían este tipo de cuadros abdominales, no se operaban, por lo que la mayoría moría por esta causa. Después de recibido,
cuando estaba en la Cátedra de Cirugía, empezamos a operarlos en la cancha de futbol porque en aquella época no funcionaba el quirófano.
Después se reacondicionó el quirófano del hospital y desde el año 1985 se lo está utilizando.
Desde hace unos 20 años se empezaron a derivar mas equinos deportivos y de establecimientos de cría para tratar diferentes patologías, por lo que ha aumentado
este tipo de pacientes. Hoy día a Facultad nos derivan caballos con problemas médicos y quirúrgicos desde diferentes puntos del país.
-¿Cómo surge el proyecto de Clínica Equina La Cuadra?
“La Cuadra” surge a impulsos de el Dr. Felipe Capurro, que fue mi primer socio, al que conocí antes que fuera Veterinario, lo invité a trabajar conmigo.
Unos años después se integró a nuestro equipo el Dr. Diego Ormaechea.
Ellos tuvieron el emprendimiento de formar una Clínica Equina y Veterinaria, para brindar otro tipo de atención al cliente, pero no me integré a esta iniciativa
dado no me parecía adecuado mezclar la parte profesional con la comercial.
La Clínica Equina La Cuadra empezó a funcionar sin mi presencia, con un socio que fue el amigo Rafael Demarco. Funcionó de esta forma durante un par
de años y luego me invitaron para que me integrara en su lugar y desde ese momento, pasamos a ser tres socios veterinarios.
Luego se sumó Juan Decia, que era estudiante y cuando se cerró el hipódromo de Maroñas, Felipe Capurro le vendió su parte al entonces Dr. Decia,
quien ahora es socio junto con Diego Ormaechea.
Después se sumó al equipo el Dr. Alvaro Milans (que se ha especializado en reproducción y radiología equina) y su señora, la Dra. Rosana Giusti
(que es anestesista y realiza tratamientos de fisioterapia).
Desde el año 2004, cuando se recibió de Veterinaria, se integró al equipo mi hija, Andrea, que trabaja también en reproducción.
-¿Los cuidadores son muy celosos de sus caballos y de alguna manera disienten en algunos casos con los veterinarios por un celo natural?
Sí, creo que son celosos, pero en el buen sentido, por el tipo de trabajo que realizan.
A medida que van adquiriendo confianza en el profesional, se establece una estrecha relación, porque la atención de equinos de carrera requiere un trabajo
en equipo, donde todos los actores son importantes: el peón, el capataz, el vareador, el jockey y por supuesto que el cuidador.
Éste se ha formado de diferentes maneras, algunos empezaron de muy jóvenes como peones, otros como capataces o como jockeys, por lo que han aprendido
el oficio a través de las experiencias que les transmitieron o de lo que han observado de otros cuidadores.
Los veterinarios, al tratar a los pacientes, buscamos ir enseñando la causa de los diferentes problemas que encontramos en la clínica diaria, para tratar de
evitarlos o prevenirlos, pero intervienen tantos factores que los problemas son muchas veces complejos.
-¿Cuándo un caballo adelanta con otro entrenador, es debido a que se le detecta un problema físico?
No todos los caballos toleran el encierro. Pasan 23 horas dentro de un box y esto les produce estrés. Lo natural para ellos es estar en libertad, por lo cual
depende mucho del manejo que hace el entrenador, y su equipo.
Un potrillo nervioso, se encuentra con un peón nervioso o apurado por irse o que lo domina por la fuerza y siempre va a tener problemas, y difícilmente
desarrolle todo su potencial. Este mismo caballo, cambia de peón, o de box dentro del mismo stud y mejora notoriamente.
Por supuesto que a veces el cambio de cuidador, al cambiar el manejo alimentario y el tipo de vareo, puede que el animal mejore su rendimiento.
Hay cuidadores muy observadores, que se percatan que este equino caminaba o se hamacaba, solucionan el problema, comienza a comer y sentirse mejor.
Son muchos los factores que inciden en los cambios de manos
-¿Quiere decir que en la cadena de atención para el SPC falta conocimiento de parte de algunos actores?
Uruguay mejoró mucho en la parte genética, ha invertido en la crianza, lo que se evidencia por el crecimiento del sector equino, en el número de nacimientos,
en la incorporación de reproductores, en el mayor número y calidad de los caballos que compiten en nuestro hipódromo.
Pero no existe aún una escuela de entrenadores, peones, capataces, cabañeros y administradores de establecimientos vinculados a la cría, cuida, doma y
rehabilitación de equinos, que esté funcionando en nuestro país, por lo que creo que aún falta camino por recorrer para profesionalizarse en el sector.
Por estos motivos es que se hace tan complicado entender todos los factores que intervienen en el sector equino y cuanto éste más se profesionalice,
más mejoraremos.
Invasor, nos abrió una importante puerta, puso a nuestro país en la vidriera mundial, su comprador invertía importantes sumas de dinero todos los años comprando
las mejores sangres a nivel mundial y no había podido ganar un Grupo I.
Con Invasor ganaron 4 y fue caballo del año en USA. Después de él se vendieron varios animales
en importantes sumas, pero estos no han podido brillar como él lo hizo.
Es por esto que debemos poner todo nuestro esfuerzo para mejorar aún más nuestro turf.
-¿Hay más profesionales veterinarios en la actualidad?
Hoy día hay muchos más. Cuando empecé, había pocos veterinarios en Maroñas, uno tenía la mayoría de los caballos.
Todo el sector equino ha crecido notoriamente, especialmente el Turf y el Enduro. La Asociación Uruguaya de Veterinaria Equina, nuclea a todos los colegas
relacionados al sector equino y cuenta con más de 100 colegas asociados
-Suponga que hay un problema con un caballo en Maroñas y el propietario decide buscar
una segunda opinión, ¿cómo le cae al veterinario que lo atiende?
El hacer la interconsulta es algo normal, como en medicina humana. Cuando comencé, la hacían algunos entrenadores por atrás de los veterinarios que lo atendían.
La segunda opinión es algo a lo que el veterinario debe acostumbrarse, pero lo que debe hacerse es la consulta de médico a médico. Cuando se trabaja en equipo,
es algo que se hace naturalmente, incluso realizar ateneos sobre algún caso.
-¿Qué opina de los veterinarios que llegan del exterior para atender caballos en nuestro medio?
No es malo que vengan a atender. Lo que sí es malo es que vengan a escondidas, que no aporten los impuestos que pagamos todos: la Caja de Profesionales
Universitarios, más el aporte del IVA.
Estos colegas vienen, atienden y se van, pero luego en las urgencias deben llamar a los que trabajan acá. El problema es que la profesión aún no está Colegiada
en el Uruguay.
Estuvimos trabajando a nivel de la Sociedad de Medicina Veterinaria del Uruguay y el Proyecto de Ley de Colegiación de las Ciencias Veterinarias ya está
presentado en el Parlamento.
Esperamos que pronto este proyecto se concrete para que trabajen en el medio los profesionales que están reglamentados para hacerlo, como pasa en Brasil y
Argentina donde no podemos ir a trabajar nosotros.
-¿Cuáles son las principales dolencias que suelen tener los caballos en el hipódromo?
Hay afecciones que son propias del medio, o de cada actividad. En el hipódromo y su entorno, donde conviven equinos de diferentes edades y que en forma
permanente llegan para correr caballos de diferentes zonas del país y potrillos nuevos desde las cabañas.
Esto crea un ambiente fértil para las enfermedades infecto-contagiosas.
Las enfermedades infecto-contagiosas, principalmente respiratorias, están bastante controladas en nuestro hipódromo porque el Servicio Veterinario Oficial exige
la vacunación obligatoria contra la influenza y rhinoneumonitis en forma periódica.
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Hay otras enfermedades infecciosas que están en la región y que pueden llegar en cualquier momento a nuestro país. No tenemos anemia infecciosa equina desde
hace muchos años en el país, por eso se exige como parte de la sanidad el Test de Coggins negativo, o sea que no tenga anemia infecciosa.
Después están los problemas de cuadros de origen digestivo, donde los cólicos abdominales o Síndrome Abdominal Agudo, son la principal causa de muerte.
La mayoría se corrigen con tratamiento médico, otros deben ser operados para evitar su muerte; también aparecen las colitis “killer” y endotoxemias que pueden
matar en pocas horas.
Por otra parte, tenemos las patologías de origen traumático que afectan al sistema músculo esquelético.
Lesiones articulares: desde la inflamación articular a la
fractura de los huesos que las forman, afectan con mayor frecuencia a “nudos” y “rodillas”; lesiones óseas: desde la inflamación hasta la fractura, afectan
con mayor frecuencia las “cañas” y “cadera”; lesiones ligamentosas y tendinosas: las más frecuentes afectan las “entrecuerdas y cuerdas”; lesiones musculares:
las más frecuentes “envaraduras y desgarros”.
También las lesiones graves que se producen durante el entrenamiento o carrera, con fracturas y luxaciones que terminan inutilizando o matando al equino.
-¿Hay dos posturas en cuanto a lo bueno que puede ser infiltrar o no?
Esto no es así. Si a un caballo con una lesión en un tendón flexor (cuerda), se le infiltra con un corticoide, este le quita el dolor pero no lo cura, si sigue entrenando
su lesión se agravará.
Un caballo tiene un dolor muscular, si lo infiltro puedo agravar el problema, transformando una contractura en un desgarro.
Otro caballo puede tener un dolor a nivel de una articulación del pie o estructura sinovial, la que si no se lo infiltra, no puede mejorar. Por lo que no hay dos posturas
al respecto, pero como en todo tópico, hay quienes abusan de la infiltración.
Muchas veces el entrenador pide infiltrar a un caballo porque sabe que lo puede mejorar pero como expliqué, no siempre está indicado hacerlo. Se deben hacer
estudios colaterales, radiológicos o ecográficos para ver si se debe o no infiltrar.
Por suerte, hoy en día contamos con una amplia gama de productos condroprotectores que aceleran la recuperación de una articulación y se están utilizando
infiltraciones con células madres, de medula ósea y plaquetas que aceleran y mejoran las lesiones ligamentosas y tendinosas.
-¿Está actualizado Uruguay en materia de tecnología y medicación?
En cuanto a conocimientos, creo que estamos actualizados.
Hemos mejorado en tecnología y equipamiento. Cuando se viaja a otros países del primer mundo,
puede verse mucha infraestructura, pero los caballos tienen básicamente los mismos problemas y acá los solucionamos con menos medios y a un menor
costo para el propietario.
Un caballo con cólico, si se opera en un país del primer mundo, el costo no baja de 5 a 10.000 dólares, aquí el costo es muchísimo menor. Lo mismo ocurre con
otros tratamientos quirúrgicos, aunque el trabajo puede ser mayor por contar con menos medios.
También está el folklore de pensar que todo lo que se hace acá no es bueno.
Sin embargo, tenemos laboratorios como Microsules, que exportan medicamentos
fabricados en el país con las normas más exigentes de calidad, para países desarrollados del primer mundo y de la región; o Ripoll, con una buena línea para equinos.
Recuerdo que cuando empecé a trabajar, había un colega que compraba un frasco con determinado medicamento, le sacaba la etiqueta, y cobraba el precio del
frasco por cada infiltración y… a la gente le gusta el misterio.
Con respecto al equipamiento, hoy en día se utilizan de rutina, la fibroscopía para el diagnóstico de problemas respiratorios, la radiología común y digital que
representa un importante adelanto tecnológico y la ecografía, que ha permitido mejorar en el diagnóstico y tratamiento de lesiones ligamentosas, tendinosas y
musculares, y en la reproducción; y las técnicas quirúrgicas que han permitido mejorar el tratamiento de las fracturas articulares, muy comunes en rodillas y nudos.
También se están utilizando el GPS y Cardiotacómetros en el control del entrenamiento.
-¿Los entrenadores son asesorados por los veterinarios cuando se requiere la utilización del algún producto?
En general sí. En los casos de tratamiento de afecciones músculo esqueléticas, de problemas médicos y quirúrgicos.
En los casos de los “tratamientos”, que se
utiliza durante el entrenamiento y previo a las competencia, esto depende de cada cuidador dado que él es el responsable.
Cuando un cuidador está ganando mucho,
siempre aparece alguien que le dice a otros entrenadores o propietarios: “mirá que fulano está dando esto”, lo trae mengano…. Si es un producto con etiqueta escrita
en inglés mejor, pagan lo que no vale y es un negocio que están haciendo...
Los colegas argentinos traen medicamentos de todo tipo, muchos sin etiqueta, no pagan impuestos, pero cuando a un cuidador le aparece un positivo, él es
responsable. Hay cuidadores que se arriesgan, porque necesitan ganar o quieren jugar a un caballo…
¿Te has sentido presionado por algún propietario o entrenador para correr con ayuda extra?
No, porque todos conocen las reglas de juego. Para mí el mejor doping es que el caballo participe de la carrera sin dolor alguno.
Es por eso que muchas de las cosas
que se utilizan como doping son analgésicos, y dentro de éstos los derivados de la morfina.
Cuando yo empecé, la dexametasona era uno de los dopings preferidos
para correr y no se le detectaba en ese momento cuando lo utilizaban por vía oral, sí se encontraba el excipiente cuando lo usaban por vía inyectable.
Hay tablas con los tiempos de eliminación o detección de los diferentes productos utilizados en los tratamientos.
Los veterinarios tratamos de que los caballos corran
sanos y siempre prefiero que alivien el entrenamiento de un caballo dolorido, a tener que correrlo en inferioridad de condiciones, arriesgando que se lesione o fracase.
Cuando preguntan si determinado medicamento se puede utilizar, el veterinario debe opinar con total claridad.
-¿Qué confianza te inspira el servicio de antidoping del hipódromo?
Es totalmente confiable, en un 100%, por los colegas que trabajan y por la metodología que utilizan.
Hubo algunos problemas, pero no por el laboratorio del hipódromo,
sino por el laboratorio externo al que se mandaban las muestras a analizar, que debieron cambiar.
-¿Existe la posibilidad que la primera muestra no coincida con la segunda en materia de doping?
Es muy raro, es difícil que no coincidan. Hoy, si buscan, aparece cualquier medicamento.
-¿Te duele cuando se te muere un SPC en cierto momento?
Por supuesto, nos deja siempre un sabor amargo. No tenemos más remedio que asimilarlo, pero obviamente que nos duele y mucho. Por suerte tenemos grandes
satisfacciones cuando gana o vuelve a correr un caballo que hemos operado o salvado de algún problema grave.
-¿Juega a las carreras?
No nunca juego. Por nuestro trabajo tenemos oportunidad de saber cuando un caballo está para ganar, pero no me parece ético hacerlo.
Cuando empezó la combitriple en el viejo Maroñas y quedaban pozos grandes acompañamos en un par de oportunidades a algún amigo.
-¿Se pregunta cómo hace la gente para jugar un caballo, sin saber la mayoría de las veces los problemas físicos que tiene?
No me lo pregunto, porque el aficionado sigue a un entrenador o caballo, al que le tiene confianza y por eso creo que le apuesta.
La prensa emite su pronóstico,
basado en lo que ve en la cancha y en cómo anda tal caballo y en qué tiempo hizo tal trabajo. Esto es lo que hace tan apasionante al turf.
-¿Para usted es innata la capacidad del cuidador?
No en todos los cuidadores. Todos hemos visto grandes cuidadores, pero algunos han demostrado ser expertos en precocidad ganando la mayoría de las carreras
de potrillos, otros en hacer campaña con equinos con problemas sanitarios, estos siempre llevan la de perder.
Otros son muy buenos entrenando para carreras de fondo. Hubo y hay grandes entrenadores, con capacidad para el oficio, que creo es adquirida en base a
experiencia obtenida a través de la observación de sus pares o transmitida por sus padres o parientes.
Cuéntenos tres casos concretos que usted atendió: Ventilo, Good Report e Invasor.
Ventilo lo cuidaba Elio Umpierrez. Fue un gran caballo que superó muchos problemas físicos. Se le fracturaban o rajaban los cascos y esto le producía inflamación,
dolor e infecciones.
Llegó a tener tres cascos rajados al mismo tiempo e igual corría y ganaba.
Después padeció una artritis séptica producida por una herida en el nudo
de una pata, se lo trató y recuperó, pero la otra pata sufrió de infosura con perforación de la suela, desprendió casi toda la pared del casco.
Después de un largo tratamiento, volvió a entrenar y cuando estaba pronto para correr, sufrió una fractura conminuta (le estalló el hueso de la cuartilla) de una mano.
Lo fuimos a buscar a la cancha, lo trajimos en un tráiler al stud, se lo enyesó, después de varios meses superó también este trance y hoy está padreando.
Si transmite esa garra, será un padrillo muy generoso.
- Invasor fue un caballo que sufrió, luego de su primera carrera, una fractura de vértice de un sesamoideo de su pata derecha y tuvo la suerte que el Dr. Alvaro
Milans le practicó un estudio radiológico y le comentó a su entrenador, Aníbal San Martín, que se tenía que operar.
Nos consultaron, y lo operamos en el quirófano del Servicio Veterinario de Remonta del Ejército, se recuperó sin problemas y corrió con muy buen suceso en nuestro
país y en USA y Dubai hasta llegar a ser Campeón del mundo.
- A Good Report, lo cuidaba Luis Belela, lo atendíamos con Diego Ormaechea.
Era un caballo que le costó” largar carrera” por problemas en sus miembros anteriores.
Tenía dolor en las articulaciones del pie, debimos infiltrarlo en sus articulaciones interfalangianas con hyaluronato de sodio y triancinolona y el caballo cambió
radicalmente. Después realizó su gran campaña.
-¿Cómo se observa dentro de diez años?
Más entre los nietos, que pronto serán seis…. que entre los caballos, pero me gustaría poder seguir en actividad, porque tengo la suerte de trabajar y disfrutar lo que hago.
¿Están fijados los porcentajes de ventas para los veterinarios?
No. Lo lógico es que se determine, al igual que para el cuidador y jockey, pero esto hoy depende de la voluntad del propietario.
-Una reflexión final…
En la vida todos estamos de paso, uno no se lleva nada, sólo el placer de dejar una enseñanza para los que vayan a recorrer este camino.
Nacido en Montevideo el 19 de agosto de 1949 en el Barrio de Pocitos, viudo, nuevamente en pareja, le puso realmente el hombro al país, con seis hijos
en su haber, cuatro nietos y dos en camino.
Su hija mayor, Andrea, decidió seguirle los pasos (tras hacer una pasantía en el Haras Santa María de Araras).
Para el entrevistado es un orgullo
reconocer que comparte una misma pasión profesional con ella.
Se calza el overol doce horas por día y con sus jóvenes 61 años, aprende, disfruta y sobre todo, comparte sus enormes conocimientos en la materia,
pero entiende que la familia requiere de mayor atención personal, por lo cual ha decidido, con toda lógica, tratar de reducir la carga horaria,
para estar más en el seno familiar.
El “profe” y el socio de La Cuadra es, sin dudas, un referente en materia veterinaria en nuestro país.
Por Juan José Piaggio y Roberto M. Balberde
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